
Madrid, 5 de diciembre de 2025. Con motivo del Día Internacional del Voluntariado, Norte Joven quiere reconocer públicamente la labor esencial de las personas que, con su compromiso y dedicación, contribuyen cada día al desarrollo personal y profesional de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su labor es clave para generar oportunidades reales y construir entornos educativos basados en el acompañamiento, la confianza y el respeto.
El voluntariado forma parte del ADN de la organización desde sus orígenes. A través de la implicación de profesionales de distintos ámbitos, Norte Joven impulsa una educación integral que va más allá de los contenidos académicos, poniendo en el centro el vínculo humano. Con motivo de esta celebración internacional, la organización comparte el testimonio de dos de sus voluntarios docentes: Ricardo Galindo y Concha Prieto, quienes representan los valores de entrega y compromiso que caracterizan a la entidad.
Ricardo Galindo: “Transmitir valores empieza por ponerse en los zapatos del otro”
Ricardo llegó a Norte Joven tras una etapa profesional en la empresa privada. Tras conocer la labor de la entidad, decidió implicarse y comenzó a impartir clases de matemáticas. Reconoce que al principio no tenía una vocación específica hacia el trabajo con jóvenes: “Los jóvenes siempre me habían generado respeto. Nunca imaginé que acabaría trabajando con ellos”.
Con el tiempo, ha comprobado que la clave está en comprender un contexto juvenil que evoluciona a una gran velocidad, especialmente en lo que respecta a su forma de relacionarse y entender el mundo.
Su enfoque docente pone el acento en el diálogo. Formado como coach, Ricardo busca promover la reflexión a través de preguntas y de la conexión entre los contenidos y la experiencia vital de cada alumno. “Más que dar clase, facilito espacios en los que les pregunto cómo ven lo que tratamos. Creo que la mejor forma de transmitir valores es ponerse en sus zapatos”.
Aunque admite que no todos los días son fáciles, valora especialmente los avances que se consolidan con el tiempo: estudiantes que maduran, avanzan de curso y transforman su manera de relacionarse. También destaca la importancia del vínculo personal: “Cuando siento que confían en mí es una señal enorme. Te das cuenta de que hay alguien que se siente escuchado”.
De su experiencia como voluntario, Ricardo resalta dos aspectos: el sentimiento de pertenencia —“cuando voy los viernes me siento en familia”— y la profunda emoción que le genera hablar de su labor, que define como “una de esas cosas que dan sentido a la vida”.
Concha Prieto: “Cuando aparece la conexión, todo empieza a fluir”
Para Concha, su motivación para ser voluntaria nace de la necesidad personal de dedicar tiempo a una causa justa. Desde su incorporación, su prioridad ha sido establecer una relación cercana y respetuosa con el alumnado. “Me encantan los jóvenes, pero sobre todo conectar con ellos. Cuando esa conexión aparece, todo empieza a fluir”.
Su metodología se basa en la escucha activa y en gestos cotidianos que marcan la diferencia: mirar a los estudiantes a los ojos y preguntarles sinceramente cómo están. Afirma que muchos de ellos no reciben esa atención en su día a día, por lo que generar un espacio seguro es esencial. El sentido del humor, señala, es una herramienta fundamental para romper barreras.
Para Concha, el verdadero aprendizaje comienza cuando los jóvenes sienten que pertenecen al centro: “Las asignaturas no son lo esencial; lo esencial es estar presentes. Si no se sienten seguros, el vínculo no se consolida”.
A pesar de los contextos adversos con los que trabaja, Concha destaca la energía positiva que recibe: “Siempre salgo como una moto de contenta. Me quedo con lo bueno y canalizo los problemas a través de experiencias positivas”.
El momento en que su labor cobra sentido es cuando observa que los alumnos empiezan a valorarse, a superar pequeñas barreras y a mostrar afecto. Para ella, el voluntariado es una elección consciente que devuelve más de lo que da: “Vengo por decisión propia porque cada alumno me da energía. Esto es lo que más disfruto”.
Un compromiso que transforma vidas
En este Día Internacional del Voluntariado, Norte Joven subraya que la labor de personas como Ricardo y Concha no solo contribuye al aprendizaje académico, sino también a la construcción de vínculos que fortalecen la autoestima, la autonomía y el desarrollo personal de los jóvenes.
La organización agradece profundamente el compromiso de todas las personas voluntarias que forman parte del proyecto y reafirma su apuesta por un modelo educativo que promueve la igualdad de oportunidades, el acompañamiento y la confianza en el potencial de cada alumno.
Actualmente nuestro centro de Vallecas está buscando voluntarios y voluntarias, que al igual que Ricardo y Concha, quieran participar en la formación de jóvenes que buscan un futuro mejor. Si estás interesado/a puedes ingresar pinchado aquí o escribirnos a voluntariado@nortejoven.org.