Década de los 80’s. Con Juan Manuel en «Las Alamedillas»


“Creo que me viene de familia; mi padre fue carpintero y me encanta todo lo que es trabajar con madera. Aunque cuando llegué a Norte Joven no tenía mucho conocimiento ni sabía de madera, pero cuando algo te gusta, pones todo de tu parte para aprender y aplicarte”.

A pesar de que han pasado más de 30 años, Juan Manuel aún tiene nítido el recuerdo de los primeros días “fueron de adaptación y para pensar qué rumbo podría tomar, en esa época en la que todo transcurría entre delincuencia y muchas cosas en las que, sin querer, te veías dentro. No fue difícil motivarme, me gustó la iniciativa y la oportunidad de ver un futuro. Era algo muy diferente a otros cursos y al instituto, por lo menos para mí. Te enseñaban cosas con posibilidad de salida laboral y una formación, para mi gusto, de admirar. Gracias a Norte Joven logré el título de E.G.B., el antiguo graduado escolar que hoy equivale a educación secundaria”.

En su aprendizaje tuvo dos maestros que fueron todo un modelo a imitar, “José Raúl gran profesional y excelente maestro. Y mi gran amigo, maestro, compañero, Javi. Siempre fue muy sincero, muy profesional y grandísima persona. Maestros, profesores… Todos se volcaban con nosotros y nos dieron sus conocimientos para poder seguir en nuestro día a día. Una frase muy peculiar de Javi que siempre nos decía “esto es para vosotros, lo que aprendáis aquí os valdrá ahí fuera, en la calle y, cuanto más aprendáis, mejor para vosotros”. Las clases de formación cultural también eran muy entretenidas y se aprendía muchísimo. ¡Y recuerdo los campamentos, fueron una pasada! Yo pude disfrutar de un campamento en el que fuimos a bajar el río Guadiana en barca. Fue una semana, si mal no recuerdo, que nunca podré olvidar. Estuvimos remando días tras día, durmiendo en tiendas de campaña, todos y digo todos arrimamos el hombro con cualquier amigo que necesitara ayuda. Nunca se dejó a nadie, por mucho que pasara, sin ayuda”.

La huella de Norte Joven

Su paso por Norte Joven dejó una huella imborrable a pesar del paso del tiempo. “Siempre pensé que la formación me ayudaría muchísimo y así fue. Mi vida cambió muchísimo en todo, gran trabajo y buenas amistades. En lo personal, me formé como una persona responsable y trabajadora, gracias a todos los profes y amigos de Norte Joven. En lo profesional, gracias a las prácticas del taller, las ganas y el buen hacer a través de la Asociación conseguí un trabajo en una empresa cortando tableros, donde estuve hasta que fui a la mili. Ahora mismo trabajo de encargado en una empresa de fabricación de hormigón y tengo a mi cargo a un equipo de 10 o 12 personas”.

Norte Joven fue y será para mí una gran Asociación que me dio muchísimo. Me enseñó las mayores cosas y proyectos de mi vida, fue el empujón para desarrollar mi labor en lo laboral y en lo personal. Hasta hace 6 o 7 meses y durante 5 años he estado colaborando en un proyecto de apoyo a menores contra el abuso infantil. Me sentía un poco vacío, necesitaba hacer algo por los demás y qué mejor que ayudar a los peques y más si con ello contribuía a que estuvieran protegidos. Mis planes de futuro… Poder seguir ayudando a los menores y enseñar a mis hijas las facetas y aprendizajes del día a día en la vida. En un futuro me veo como ahora, los cambios son cosas que me gusta hacer muy despacio y con mucha cabeza. Y ahora ¡no me puedo quejar de cómo me trata la vida!”.


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3 octubre, 2022